sábado, 2 de agosto de 2025

Jiñao

 No me atreví a dar ese salto,
(ni tantos otros)
pese a haberme raspado las rodillas
en el vano intento.

Me asustaban las alturas
y las espumas embravecidas.
Como siempre, un jiñao de la vida.
Justo lo que siempre desprecié.

Y así, hijos, es como pasan las oportunidades
y crece el amargo cardo del arrepentimiento
de larga distancia.

No hay comentarios: