lunes, 4 de agosto de 2025

Sol violento

 Sol violento
e indiferente
ilumina ciego el cruce desierto.

 A veces 
para escapar
lo mejor es quedarse quieto,
que sean otros los que se extenúen a la carrera.

 Agónico calor,
se oculta la memoria,
cansada de su propia insistencia
y ahora 
es el instante el que manda.

Por un segundo,
en el secarral, 
o en calles como las que
soñara febril De Chirico, 
me peso sin edad, sin herida
y con un invierno tan lejano e imposible
como aquel polo sur.

No quiero el vértigo,
ni pensar el futuro,
ni me traigas penumbras ahora.
Deja que me del el sol.
Que se me tueste la piel
como Rimbaud en Adén.
Que reviente la tarde en noche
con cuerpo de sudor.

Abandono la máscara
en una papelera cualquiera,
acartonada por haberla llevado
todo el día,
como escapulario
en la canícula.
Hágase de mi un salvaje.

Bueno, es un decir…

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