viernes, 9 de enero de 2015

No conviene abandonar ahora

"De diez cabezas, nueve embisten y una piensa" - Antonio Machado


Lánzame en profundidad,
a lo largo, a lo lejos, con el peso
de las dinastías que eligieron por mi
astrologías aftosas.

No atrapé presa en la noche,
más que yo mismo,
- sueños hirvientes -
la luz es siempre una respuesta
y una pregunta,
un buril en manos insensatas.

Nosotros somos los otros también.
Encontrar la gracia en la siguiente vida,
la de dios, no la mía.
Insectos en ámbar.

Los espacios son máquinas
redentoras del hombre honesto.
Juez de fuego, siempre ronroneando
por la cabeza, con su perorata sin empuje.

No conviene abandonar ahora
cuando apenas hemos entendido
nuestras taras y el ser interior.

Confirmar, comenzar de nuevo.
Pero que venga a mi el yugo y el pesar
como salen las estrellas,
como asoma finalmente un infarto
en la laguna turbia.



lunes, 5 de enero de 2015

Quién pudiera

Quién pudiera
con un cristal atrapar
ese momento del día
cuando el sol aprovecha
para adormecer
al mundo.

domingo, 4 de enero de 2015

lápices viejos

Ah! El olor tierno
de una caja llena
de lápices viejos.

Tales eran mis miras aquellos días

Nuestras angustias giran en torno
a desolaciones, ya sean las que queremos ver
o las que queremos que nos asegure
cualquier oráculo
que no han de suceder.

La ira, maldita ira,
toda la vida sujetando esas riendas.
Todas esas caras sin sentido
del pasado, pasando, sin vínculos
al mundo de la imaginación.

¿Qué hombre no querría conocer
todos los pisos de la torre de babel?
Solo los nacidos sin tara.
Planos, lisos, sin aristas.
Estúpidos, indignos de cualquier
demonio, cualquier pneuma.

Hacer mil hazañas
y otras tantas dejarlas inconclusas,
por facilitar el trabajo
a trovadores futuros.

Polvoriento de mil caminos,
y no del tedio de una repetición
casi fúnebre en su tono.
¿No sería mucho mejor?

Siendo ecuménico,
¿por qué no hallar el Verbo
con un sexo en cada puerto?

Gritar en palacios tan vastos
que los ecos lleguen hasta edades futuras.
Tales eran mis miras aquellos días.

sábado, 3 de enero de 2015

Y fue obra nuestra

De nuevo, la fatiga de una cena
de cenizas.
Qué mal soportamos el estar
tan dentro, tan en nosotros,
tan en lo que somos, soportados
por certidumbres hechas
con lo que pudimos encontrar por ahí.

Hemos pasado de creer que también
en nosotros estaba el centro del universo,
una cierta gloria, un atisbo,
y de ahí nos hemos visto exiliados
de toda esfera, de toda semblanza
de orden.

Y fue obra nuestra.