De nuevo, la fatiga de una cena
de cenizas.
Qué mal soportamos el estar
tan dentro, tan en nosotros,
tan en lo que somos, soportados
por certidumbres hechas
con lo que pudimos encontrar por ahí.
Hemos pasado de creer que también
en nosotros estaba el centro del universo,
una cierta gloria, un atisbo,
y de ahí nos hemos visto exiliados
de toda esfera, de toda semblanza
de orden.
Y fue obra nuestra.
sábado, 3 de enero de 2015
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