Me dentengo ante un cruce nocturno,
cáliz de químicas dimensiones
proyectando las sombras cónicas
del sabor inventado de las vidas ajenas.
Tarareando con lengua y dientes prietos
el eco prístino de la ciudad y su locura,
los figurantes y sus iridiscencias,
naturales perlas angulares del ser,
comparten sus sombras inconscientes.
Somos raíces empujadas por el viento,
buscando patrones en las fósiles plumas
qie dejan atrás los demas,
posos de verdadera vida atragantada.
Costillas con postillas
por las espuelas del spleen incesante de nuestro tiempo
(yeah! the fucking zeitgeist...)
Miro hacia los lados y veo
la noche perdiéndose en la negra carretera.
Se abre la espita verde, se abre la veda,
y la espiral nos arrastra otra vez.
martes, 28 de septiembre de 2010
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