Las nostalgias de lo no vivido
no son más que pequeños refugios
que se nos construye el corazón,
vidas que inventamos de la nada
con lo que vamos encontrando,
los trozos que más nos gustan
de los que arrastra la marea.
No podemos asirlas
más de lo que podríamos experimentar
en nuestras cabezas qué sería
la ausencia del tiempo,
Pero no por ello valen menos
ni dejaremos de vivir a ratos en ellas,
codiciándolas íntimamente
como objeto precioso que son.
No hay comentarios:
Publicar un comentario