domingo, 18 de marzo de 2018

Vidriera de iglesia moderna en Madrid

Estoy solo en un prado, un cielo gris
sin excesivo frío, pero está húmedo. 
No tengo miedo.
Veo como llueve sobre el campo mudo,
pero estoy a salvo, viendo los árboles.
Son de un verde oscuro.
Así es suficiente.

Siento la belleza y el frescor que trae la lluvia.
¿Podría ser el espíritu o la fe?
La violencia y fealdad prometidas
por este mundo han quedado atrás.
Podría dejarme llevar por el río que hay delante.
Estoy en paz en ese momento.

Es una soledad apacible, bovina,
de domingo por la tarde.
Esas lentas tardes de sol en ciudad de provincia,
aderezadas de grandes nubes blancas y azules
sobre la meseta.
Alejándose hacia donde no las verá nadie.
durante kilómetros.

Así está más que bien. Se nos ha dado esto,
y esto es más que suficiente.
Espero que a la hora de partir, sea desde este prado.

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