me puedo imaginar, creo,
tus noches y lo que en ellas intuías primero
me puedo imaginar
que las velas triangulares
de tus deseos
no serían tan diferentes a las mías,
salpicadas de sal
y secadas al sol a ratos iguales
me puedo creer que oyeras el mar
en tu drama lejano,
soñando por igual
chopo de ribera
que pescador con su luz en la negrura,
el resonar aumentando con cada año
me puedo imaginar, creo,
como tañían en tu cabeza
las fuentes de tu niñez
en un patio, incesantes,
su alegría inconsciente,
el dolor al que no nos podemos acostumbrar
me puedo imaginar, creo,
que algo de tí llevo en mí,
tal vez algún aire compartimos
pues, al fin y al cabo,
somos de la misma ciudad
me puedo imaginar
que compartimos anhelos y sueños,
recuerdos, posibilidades,
el hombre esculpe con lo que pudo acumular,
sea más o menos,
el final del camino siempre va pareciéndose
al que vimos en otros
me quiero imaginar
que en algo me parezco a ti,
por presuntuoso que sea,
tu sensibilidad lo entendería
jueves, 7 de julio de 2016
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