Que tuvieras que irte así,
sólo, empequeñecido ante un sol
tan diferente.
Tan lejos de pájaros,
vidrios y sonidos ,
esa cajita de soledades
que hubimos de llevarnos
del primer nido.
Que tuvieras que irte así,
sin una mala promesa,
como no la tiene el guijarro
de que alguna vez verá el mar.
domingo, 11 de octubre de 2015
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