el hombre que se abre
a todo el dolor del mundo
queda ensordecido
por un ruido inimaginable
que le impide sueño y cordura.
Creedme, porque he probado
una sola gota de ese cáliz.
martes, 27 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario