martes, 14 de abril de 2026

Regusto

 Sombra eléctrica canta caos,
aún a oscuras, el susurro asfixiado
que se resiste a parar.
 Se oxidan las semanas, 
comisiones de ventas, 
la enfermedad 
es el tedio en cáliz de corazones
que se abren en simas.

 El goyesco salivazo de la memoria,
eso que vuelve una y otra vez aunque
lo queríamos desterrado en la noche
atávica hambrienta de pan y carne
que nos pariera con dolor
de cielo roto.

 El alma se desplaza en vertical,
como un cadáver dócil,
que quiere rellenar ese formulario
en fecha y forma.
Nos la suda mientras reímos, podridos,
con los dientes llenos de luz azul,
ni siquiera escupimos la hostia,
fermenta entre encías de una lengua 
que olvidó su latín,
hinchándose como algo dejado en la cuneta,
y sangramos algo que no entendemos,
regusto a lo que mordimos antes de saber.

martes, 7 de abril de 2026

Llega una mañana

 Llega una mañana en la que amaneces
temprano e inusualmente despierto,
lúcido y resuelto
porque la agonía ya está muda y sorda
y la resolución firme,
la duda de uno mismo por fin atontada
en el momento correcto,
con la sed distinta, madura y sobria.
 
Es el momento de asestar el golpe de gracia
y actuar, lanzándote.
Haberlo intentado antes del momento correcto
habría sido fútil,
Sabotearse a perder la batalla,
como una voluntad oculta y antagónica.
 
A veces, simplemente
se debe esperar al tiempo madurado,
a que se despejen el miedo y la niebla,
ver claro un camino por fin
y hacer y dejar hacer al destino
fluyendo a través de manos y corazón.

Se queda ahí

 A veces, sin saber por qué
se me cruza alambre de zarza en el pecho,
se atora lo mismo de siempre,
ese nudo que no me atrevo
a decir en alto.

Cuanto más cerca te tengo,
y por más que nos entrelacemos las manos
en la oscuridad,

algo no termina de quedarse
ni de romperse.

Se queda ahí,

y las sombras se alargan.

lunes, 6 de abril de 2026

kilómetros de moquetas
desgastadas como sueños,
y salas de reuniones
donde nunca se dijeron palabras
para la posteridad.

Tanto acero y cristal sin epitafio,
desayunos de trabajo,
next steps,
action points
y hojas de gastos.

Y mientras,
miro los cipreses del jardín
al sol
y pienso:
qué perfecto memento mori.