A la noche parecía faltarle un sabor,
la síntesis no era perfecta.
Salí a buscar la alquimia en un bar,
sofisticado, retroiluminado,
buscando en un cóctel
la perfección de flores lejanas,
pero los neones no eran los adecuados,
ni el piano hablaba mi idioma.
Expectativas demasiado altas
para una simple pátina de asfalto seco.
Busco en reflejos impertinentes
los trenes que fueron en ciudades lejanas,
y me froto los ojos
hasta hacerme algo de daño por el cansancio,
pero nada ha cambiado.
Si acaso, el hielo se ha derretido un poco más,
pero las luces siguen siendo las equivocadas.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario