Me prometieron que tendría el pelo
de un adolescente japonés
tiritando el amanecer de Tokyo Bay.
Me hablaron de infinitas mañanas
londinenses. Sol y pintas.
La piel de gallina en Candem Lock.
Risas de una vida nueva
con la que no sabes qué hacer.
Hubo sueños de besos robados
bajos los arcos inmortales del Coliseo.
¡Qué perfecto lugar el Foro de Roma
para nuestros mortales y fugaces momentos!
El dim sum sabe mejor, comprobé,
bajo la sombra de rascacielos
en lenguas ignotas.
Sueña, sueña, que nada quedará.
Las promesas de ayer,
esas que te hiciste cuando
te creiste inmortal.
Los recuerdos que ahora, adulto,
parafraseas, persíguelos,
reinvéntalos.
Son secretos que no merecen la pena
ser guardados en la caja de ayer.
lunes, 1 de febrero de 2010
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