sobre el lecho,
siempre acecha el peligro
de un firmamento desnudo,
luz negra y fria
que se cierne sobre los amantes,
casuales o dedicados,
amados desde la distancia
cegadora
de los cuerpos que yacen.
Dentro de nosotros
la muralla insondable,
el foso aullador,
intraspasable,
donde cada uno es un rey
loco, asustado,
que busca no sabe qué,
incapaz de atisbar mas allá.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario