Regresar al Sur
de olivo y puro pino.
La playa de la infancia,
piel tan tierna,
corazón intacto
gozoso como el aire
salado en los pulmones.
Desde esta piedra
veo la sierra,
¡y el mar!
¡el mar también, papá!
Y mi padre se ríe
pero no me entiende.
Sierra, mar y árbol,
pero sobre todo,
mar, mar, mar.
sábado, 18 de octubre de 2008
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