sábado, 18 de octubre de 2008

Es difícil

Es difícil explicar,
apenas,
qué atracción sangrante
ejercen sobre mi
lejanas almenas
y salinas que se extienden
hacia el horizonte.

Recuerdo que la carretera
trazaba una amplia curva,
igual que recuerdo un sol cegador,
padre amable,
lejano pero reconfortante,
como un hermano mayor
que te da seguridad
desde su privilegiada situación.

Recuerdo también
la calmada excitación
de un verano baldío pero intenso,
cuan lejos hemos abandonado
las preocupaciones absurdas
de la blasfemia y el fango
de los días venideros.

Recuerdo que con el calor
las ventanas estaban cerradas,
y los coches aparcados
parecían fatigados,
en una especie de hábil suspensión;
cortinas veladas,
ojeras tapadas
bajo gafas de sol.

Bajo un arco amurallado,
testigo de miles de días,
unos chicos jugaban al fútbol
por el puro placer.
Ajenos.
Alegría y yo mero espectador.

No recuerdo las conversaciones,
apenas veo la personas,
aunque en mi alma
la certeza es fuerte
como la sensación pura y limpia
que tanto añoro
en mi pequeño refugio distante.

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