te mataron
y el huerto ni se inmutó,
no sopló el viento
ni siquiera un poco más fuerte
de lo normal
para aquella época del año.
Desde entonces, con simpleza,
en un hueco de la antigua muralla
ha crecido una brizna agostada
pero testaruda,
como vieja estrella de cabaret.
De la misma forma que
solamente algunos acarician la piedra
sintiendo la textura de siglos,
iré yo a mirar de cerca la brizna
de tu honor y tu memoria,
que allí permanecerán
hasta que nuevas murallas
haya que edificar
en nieves venideras
bajo cruces florecidas.

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