Ya se que no soy
ningún chaval
aunque tengo
aún brazos fuertes,
pero no como en el extrarradio.
Veo ahora a esos señores mayores,
respetables y aparentemente
tranquilos,
con sus zapatitos
y su camisa ordenadamente
metida por el pantalón de pinzas.
Con su barra de pan
y tal vez su periódico.
o una mini-compra de jubilado
con apetito, a estas alturas,
como de jilguero.
Y me digo,
¿esto va a ser lo que me quede?
Y encima, este
será el mejor de los casos.
Ser el viejo verde
o el viejo de Cavafis
que se duerme en el café.
Ya no es fácil elegir la cicuta.
Al parecer no se lleva
y el estado nos lo ha prohibido.
Pero igual rebelarse.
Votos de tristeza y musica
siempre en modos menores,
y un día, cansado ya,
un corte al cuello,
rápido y sin pensarlo mucho.
Tal vez.
No es fácil.
Igual.
eso si,
conviene ir dejando
los papeles arreglados
al lado de la bañera,
para los que se queden.
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