Va refrescando la noche,
pronto pasará el último vuelo,
procedente de Lisboa, creo.
Van recogiendo los veladores
en los dos bares de abajo.
Se resisten los últimos tragos.
Como me resisto yo, es vano igualmente,
a bajar las persianas y resignarme
a la luz eléctrica y a que la cortina
ya no me haga el numerito del fantasma
a bajar las persianas y resignarme
a la luz eléctrica y a que la cortina
ya no me haga el numerito del fantasma
con el aire último de la tarde
en el momento más profundo azul deseo.
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