Harto ya,
del frío, de la gente,
de las celebraciones
y el ruido.
Harto de sentir
esa presión hueca
en el pecho y
querer huir
de todas las responsabilidades.
Harto
de ser tan débil
y que esto no quepa
pedírselo a Dios,
que lo arregle.
sombras interiores
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