el horror de ser, del ser, del Ser,
(¿cambian algo las mayúsculas?)
del Dasein y sus muertos.
Sí, los muertos incontables que conocieron
sus sufrimientos y los enterraron
en el suelo impenetrable de la historia,
que todo lo traga y sedimenta para crear
esa marea negra que empuja sorda en la noche.
¿Era necesario todo esto?
este potaje de abrojos,
esta pesadez en el pecho.
lunes, 15 de julio de 2019
acaso
¿Acaso no es lícito temer a los bárbaros,
uno que ama los libros?
¿Acaso es ilegal llevar un pequeño cuchillo de monte
para inútilmente querer desgarrar
el signo de los tiempos como si (acaso no) fuera
una sábana sucia y gastada,
la del lecho de un enfermo?
uno que ama los libros?
¿Acaso es ilegal llevar un pequeño cuchillo de monte
para inútilmente querer desgarrar
el signo de los tiempos como si (acaso no) fuera
una sábana sucia y gastada,
la del lecho de un enfermo?
grandes nombres
Pessoa, Cernuda, Cioran, Cavafis
tal vez en los universos paralelos
que dicen que existen, yo soy ellos
escribiendo para este yo crepuscular
que busca augurios que le dejen dormir
como un niño.
las sensaciones de sus imágenes,
que de ellos he asimilado,
se mezclan con las fases tempranas de mi vida
que se me antojan ya como retales de película
que otros rodaran y montaran a tropiezos,
torpes, borrachos o simplemente
desganados
Ya no se si tal vez en otro sitio
soy un triste contable o demacrado profesor
con traje de paño
en una ciudad milenaria
perdido en el polvo del horror de la edad de hierro
tal vez en los universos paralelos
que dicen que existen, yo soy ellos
escribiendo para este yo crepuscular
que busca augurios que le dejen dormir
como un niño.
las sensaciones de sus imágenes,
que de ellos he asimilado,
se mezclan con las fases tempranas de mi vida
que se me antojan ya como retales de película
que otros rodaran y montaran a tropiezos,
torpes, borrachos o simplemente
desganados
Ya no se si tal vez en otro sitio
soy un triste contable o demacrado profesor
con traje de paño
en una ciudad milenaria
perdido en el polvo del horror de la edad de hierro
En las noches de verano
En las noches de verano
me gusta abrir las ventanas
con las persianas levantadas
apenas centímetros,
para dejar rendijas de luz
y moverme por la casa
sin verme, solo en el silencio
del exilio nocturno.
Muchos se han ido ya y otros duermen
llevándose sus ruidos a otra parte
en cualquier caso.
Quiero creer que puedo dejar de verme
de ser consciente de mi mismo
en esa semioscuridad templada,
o quizás que la oscuridad me protege
de alguna forma, una suerte
de inalcanzabilidad.
me gusta abrir las ventanas
con las persianas levantadas
apenas centímetros,
para dejar rendijas de luz
y moverme por la casa
sin verme, solo en el silencio
del exilio nocturno.
Muchos se han ido ya y otros duermen
llevándose sus ruidos a otra parte
en cualquier caso.
Quiero creer que puedo dejar de verme
de ser consciente de mi mismo
en esa semioscuridad templada,
o quizás que la oscuridad me protege
de alguna forma, una suerte
de inalcanzabilidad.
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