sábado, 25 de agosto de 2018

magia

La ciudad acabó por perder su magia.
La tuvo mientras no conocía sus trazados,
cada barrio, cada carretera perdida en la noche
un nuevo universo de sodio y fríos, luces por conocer,
por dejarme acariciar por todo eso,
por días y meses y calles
con los que había soñado mil veces.

La tuvo mientras me llevaban gentes que he perdido
de un sitio a otro, y me enseñaban cosas,
tal como si fuera un niño, que aún lo era.
Trazados nocturnos y risas y abrazos que olvidé
y no podría recuperar aunque quisiera,
como pasa con los veranos de la juventud,
cuando la vida no era esta banalidad y parecía
una película más fascinante.

Algunos nombres ni los recuerdo.
Apenas si me recuerdo yo mismo,
mucho más allá de fotografías estáticas
que ahí se han quedado,
junto a los riesgos corridos que ahora parecen en balde,
pero fueron la pura experiencia de (sobre)vivir.

Sospecho que nos veremos al final,
en el último pase.

La ciudad acabó por perder su magia.
O tal vez la perdí yo.

miércoles, 22 de agosto de 2018

preparations

for a few days, the wasp
came flying to and back
bringing shiny-colored petals
to the little bore in our blinds
which it had chosen as a fine place
to lay down to die

it made a fine bed to die alone
but surrounded by beautiful things
that look and smell good
in the moment of passing

viernes, 10 de agosto de 2018

6 de 7

No deja de sorprenderme
- supongo que lo olvido a diario -
la presencia inveterada de salvajes
celebrando noche tras noche
el apocalipsis en statu quo,
dilapidando sus fuerzas,
anunciación a gritos entontecidos
de que nada especial está por venir,
y de que así hemos de trasegar el tiempo
hasta la hora designada