tengo constancia, muy vaga, eso sí,
de haber vivido otras vidas -
me son tan ajenas ahora!
del Brasil de los 60 me queda el eco
en luz verdosa de tardes de domingo
en las que me sentía palmera
no recuerdo en qué ciudad
es curioso,
porque de Japón, en la misma época,
me queda un sabor
a desarrollismo en el fondo de la garganta,
el primer suntory, cigarrillos y aquellos
preciosos y primitivos Nissan
no se como logré estar en dos sitios,
- una virtud que ahora no tengo -
dos vidas, tal vez marino que no recuerda mar.
domingo, 10 de abril de 2016
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