desea la manzana que agosta
la piel tersa de las piezas jóvenes.
Su propia rojez le parece ya más ajada
y la piel más amarga y fibrosa al gusto.
pero la manzana tiene escaso poder
y una sensación de la vida muy torpe
y adormilada.
¿qué podría hacer esa manzana
para apaciguar el temor naciente
que le susurra incansable que no aprovechó
sus días de juventud?
esa manzana busca el sol, y lo teme
a partes iguales, pues le parece que la sombra
y el moho son ya su terreno natural,
en el que el orden inexorable de la vida
la coloca.
esa manzana, si pudiera, examinaría
también su carne ante el espejo,
buscando los rasgos de la raza de los jóvenes
y tersos en ella.
La angustia es un bisturí,
a veces imprevisto,
un silencio en medio del tráfico,
un deseo de volver a un amor dado sin condiciones
y ausencia de preocupaciones.
Sin las espinas y los gusanos
que abren agujeros oscuros en la piel.
domingo, 1 de diciembre de 2013
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