Eres un héroe homérico
que no conoce homenaje alguno.
Heraldo de dolores cotidianos,
sordos, como de goma dura.
Los perros del infierno en realidad
no aúllan, sino que te siguen
con esa sonrisa sardónica.
Quieren ver la sangre de otros
derrocharse plana
sin más propósito que que entre la letra.
Clava los frenos bien fuerte.
Han arrojado ya las redes.
Escapar la prisión para poder volar alto.
Que neblina la del espíritu
en esta nueva época donde la jubilación
es la tierra prometida
y todos queremos que nos lleven gratis
al mejor centro comercial.
martes, 20 de agosto de 2013
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