en la niebla matutina
visité una pagoda silenciosa,
conectada con los árboles
del parque
y los mil templos
donde el hombre se ahoga.
Todas las mañanas del mundo
son un templo de mil salas,
donde rezar y sentir
alivio de los terrores nocturnos.
La bruma es bálsamo
del miedo al mañana.
Ahora esa pagoda está lejos,
pero la sensación está en el cuerpo.
Es una de esas íntimas conexiones.
viernes, 12 de noviembre de 2010
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