Me soñé custodio de frágiles flores
en un incendio pavoroso y alcoholizado,
yendo a la guerra con escudos desnudos
y la reconfortante compañía
del frenesí narcoléptico de la batalla,
la caza salvaje.
Somos hijos dormidos
en la heredad de eones que fueron,
- oh asombro y reliquia -
y también estiércol sangrante.
Esta noche en el patio de armas,
bendigo y velo mis fuegos al aire.
Toda vez que masticamos la noche
- plegaria desoída -
nos desangramos en la tierra de los exiliados,
pues tal es nuestra condición verdadera.
Pero, tenemos inmensas posibilidades.
Es la época del aliento del dragón.
Aullar a la media luna,
es la era de ofrecer cabezas.
Se acabó la paciencia.
Le puttane sono morte.
Loro gole sono stato tagliate!
Entoné en mi sueño un canto de barro.
En la cama fría, escuchando con atención
por si hay ruidos en la ventana.
When I woke up, wrapped in sweat,
I could still smell the scentful traces
of the life that evaporates in the summer night.
Fuego lame el techo de la noche.
La caza de almas por los tejados nevados.
Es el primer día de invierno.
Paz y silencio en el amanecer:
es el eco de una transición
sin rumbo fijo.
Una voluntad definitiva pero como
de animal drogado.
La llaga de las utopías es la que más duele,
pues es podrida y falsa en su concepción.
El custodio que fui en aquel sueño
dejó arder la brisa de su mirada.
Al despertar solo encontré en mis palmas,
cenizas azuladas de un esplendor perdido.
Decidimos bajar de los hombros de los gigantes
para volver a ser los enanos prometidos
por el progreso fatuo que nos regalamos.
martes, 26 de octubre de 2010
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