Con un río a flor de labios,
amenazando desbordamientos,
no se puede ir por la vida.
No hay barca para tal
torrentera temblorona.
No existe tamiz que encuentre oro
en aguas tan turbias,
estéril cosecha de meandros
donde nadar desnudo con el frío.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
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