Siente el escalofrío espinal del asco
que recorre el mundo,
de esquina a esquina, incansable.
El sabor metálico en la boca
y la garganta prieta
que produce el asco
a los dogmas, a las verdades,
a la naúsea de las palabras huecas
de las falsas filosofías
que nos asedian.
Déjate apretar el nudo
por la noche,
en la cama,
con ese extraño a tu lado,
déjate apretar el nudo
y sofócate tu mismo.
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