I choose the night scarred with steel and glass,
the pulsating salt of your best flesh,
I choose sacrilege, the ululating tongue that,
amidst an uncontrollable shake,
tries to fathom the coming century.
I choose pagan blood, the mask of the judge,
the suffering of reason,
the dark rooms with a view.
I choose abnegation but not work,
endless farce, salvation, yes, but from what?
I choose foreing dishes, the languages and dances
that are strange to me. I'd rather ignore the timezone
that constrains my existence.
I choose to sleep only under the stupor of abandonment.
Only that way might the light arrive.
I choose mutilation, showcase of determination,
I choose to look the deformity of the universe in the eye,
I am jealous of fire and black holes.
I've set my mind on howling, like a fearsome madman,
on the streets from inside a car.
I don't choose to change life or leave like it is,
or recovering the manners of a gentleman or a crusader.
I fall for the worst promises and stranded dreams,
the worst paint job ever carried out,
the heads wrapped in the shroud of the flower of futility.
I choose to bathe in beaches of past centuries,
deserted noons, the village wine,
the traditional abysses, the fields at night,
the cock's crowing that surprises
the drunkard and the lustful equally.
I choose laughter, farewell, the dive into the sea,
the visions meant for the chosen few,
the boarding tickets to mapless places.
I choose the gob, the circular fleeing under the rain,
worms in the talk, blasphemy.
I choose to revolt, but not in the way
you want, as you know nothing.
miércoles, 22 de enero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
elijo
elijo la noche marcada de acero y cristal,
elijo la sal palpitante de tu mejor carne,
escojo el sacrilegio, la lengua que ulula,
el apéndice perdido que intenta adivinar,
entre temblores, el siglo venidero.
elijo la sangre pagana, la máscara del juez,
el sufrimiento de la razón,
las habitaciones oscuras con vistas.
Escojo la abnegación pero no el trabajo,
la farsa sin fin, la salvación ¿pero de qué?
Elijo la comida extranjera y los idiomas y bailes
que me son ajenos. Prefiero no saber
en qué huso horario existo.
Elijo no dormir si no es en el estupor del abandono.
Sólo así tal vez llegue la luz.
Elijo la mutilación, ejemplo de determinación,
elijo mirar la deformidad del universo de frente,
decido tener celos del fuego y de los agujeros negros.
Elijo aullar, como un loco temible, en las calles
desde el interior de un automóvil.
No elijo cambiar la vida ni dejarla tal cual
ni recobrar las maneras de un caballero o un cruzado.
Elijo las peores promesas y sueños encallados,
los trabajos de pintura peor ejecutados,
las cabezas amortajadas con la flor de la futilidad.
Elijo bañarme en playas de siglos pasados,
en mediodías desiertos, vino de pueblo,
los abismos de toda la vida, el campo de noche,
el canto del gallo que sorprende al borracho
y al lujurioso por igual.
Elijo la risa, la despedida, la zambullida en el mar,
las visiones reservadas a unos pocos,
las tarjetas de embarque a sitios sin mapa.
Elijo el escupitajo, la huida circular bajo la lluvia,
los gusanos en el habla, la blasfemia.
Elijo rebelarme, pero no de la forma
en la que queréis, porque nada sabéis.
elijo la sal palpitante de tu mejor carne,
escojo el sacrilegio, la lengua que ulula,
el apéndice perdido que intenta adivinar,
entre temblores, el siglo venidero.
elijo la sangre pagana, la máscara del juez,
el sufrimiento de la razón,
las habitaciones oscuras con vistas.
Escojo la abnegación pero no el trabajo,
la farsa sin fin, la salvación ¿pero de qué?
Elijo la comida extranjera y los idiomas y bailes
que me son ajenos. Prefiero no saber
en qué huso horario existo.
Elijo no dormir si no es en el estupor del abandono.
Sólo así tal vez llegue la luz.
Elijo la mutilación, ejemplo de determinación,
elijo mirar la deformidad del universo de frente,
decido tener celos del fuego y de los agujeros negros.
Elijo aullar, como un loco temible, en las calles
desde el interior de un automóvil.
No elijo cambiar la vida ni dejarla tal cual
ni recobrar las maneras de un caballero o un cruzado.
Elijo las peores promesas y sueños encallados,
los trabajos de pintura peor ejecutados,
las cabezas amortajadas con la flor de la futilidad.
Elijo bañarme en playas de siglos pasados,
en mediodías desiertos, vino de pueblo,
los abismos de toda la vida, el campo de noche,
el canto del gallo que sorprende al borracho
y al lujurioso por igual.
Elijo la risa, la despedida, la zambullida en el mar,
las visiones reservadas a unos pocos,
las tarjetas de embarque a sitios sin mapa.
Elijo el escupitajo, la huida circular bajo la lluvia,
los gusanos en el habla, la blasfemia.
Elijo rebelarme, pero no de la forma
en la que queréis, porque nada sabéis.
jueves, 9 de enero de 2014
sooty hereafters
our sooty hereafters demand
scant analysis,
steeped as we are in a dark delirium
in which we stand bound
to write our restless chronicles,
of such blandness, on resinous air.
Configured by our glands, deep down inside
we are sourly aware of out lack of talent,
and that makes us sore and black, so hourly,
such an incessant hammering.
Age of cloaked despots, and we pretend
to not see, head-in-the-sand-wise,
the lost fortitude of us savages,
the magic wand gestures we still look for,
as our training skillfully taught us to.
scant analysis,
steeped as we are in a dark delirium
in which we stand bound
to write our restless chronicles,
of such blandness, on resinous air.
Configured by our glands, deep down inside
we are sourly aware of out lack of talent,
and that makes us sore and black, so hourly,
such an incessant hammering.
Age of cloaked despots, and we pretend
to not see, head-in-the-sand-wise,
the lost fortitude of us savages,
the magic wand gestures we still look for,
as our training skillfully taught us to.
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